La cámara oculta del Dr. Lacan Los monumentos hablan
Una construcción monumental cobra valor histórico no solo por ser algo fuera de lo común, por su gran tamaño o por su valor simbólico. Lo alcanza también porque su historia (la de los fundamentos que dieron lugar a ponerla en pie, la del proceso de construcción o de restauración o refuncionalización , la del nombre asignado, la de los debates públicos que suscitaron) sirven como registro para leer la Historia, casi como una historia clínica de lo social. Como el parletre, los monumentos también hablan. Veamos, por ejemplo, los resultados de la demonización del CCK: de multitudinario centro cultural a SALÖN VIP para unos pocos (recepción a presidentes extranjeros y sala de reuniones para entrevistas -nada pluralistas- con el Presidente.) Elocuente consecuencia de un largo proceso: -Dijeron de sus costos desbordados, pero las críticas a los números nunca fueron claras - Se espantaron de que le pusieran el nombre del Néstor Kirchner pero se soslayó que quien se cargó al hombro ese proyecto fue el ex presidente -Se pasó por alto y se lo sigue pasando que ese lugar fue fundido y abandonado por Franco Macri cuando funcionaba como Correo Central y con pérdidas que fueron absorbidas por el Estado. Se indujo a que espanten los costos de la restauración, al tiempo que se soslayaba la deuda del Macri Clan. -Fue blanco de un machacar insistente e insidioso por parte de un sector fundamentalista (e interesado) del patrimonialismo en cuanto a los parámetros de la restauración y la refuncionalización, transmitiendo todo el tiempo la idea de que directamente estaban bombardeando la construcción original y que de ella nada -nada- iba a quedar. -Produjo la novedad de darle sede fija a la Orquesta Sinfónica Nacional, que no la tenía desde hace años. -Fue visitado por miles de personas de todas las clases sociales, para muchos de ellos una experiencia iniciática en cuanto a la concurrencia a centros culturales. -------------------------------------------------------------------------------- Nada es perfecto y todo tiene su falta. Y si había cosas que revisar (tanto en las cuentas como en las modalidades contractuales, operativas o de programación) no era opción superadora hacerlo por la vía del cierre que de hecho vive ni rajando al personal del lugar, personal que también fue demonizado como una manga de ineptos "militantes". No fue mi experiencia: con Olga Cosentino trabajamos durante un mes con sus equipos de producción para la presentación del libro sobre Juan Carlos Gené y fue todo impecable (y nobleza obliga reconocer que soy oficiante francamente rompebolas a la hora de producir: todo lo que pedimos estuvo en tiempo y forma, tanto en lo técnico como en lo operativo, fue una experiencia de trabajo de alta gama). Al CCK lo vaciaron de sentido hasta en su materialidad y la foto también es elocuente al respecto, y puede que hasta vayan por su nombre y de a poco lo vayan transformando en oficinas, ya no de correos, quizá ocurra solo un ratito antes de que al CCK se lo trague el olvido, que de eso se trata toda esta demencial operatoria..
Hablamos con Cristina Mucci sobre mi libro "Mi patria es el escenario - Biografía a dos voces de Juan Carlos Gené".
Fue en el programa "Los 7 locos", que se emitió el sábado 28 de noviembre de 2015, pero lo subo a mi blog recién ahora, consecuencia de los días intensos que siguieron a las elecciones presidenciales del 25/11.
A veces el teatro cede protagonismo a la llamada realidad. Es que los lenguajes de la poesía en cualquiera de sus formas contienen, interpretan y traducen lo real para permitir que la a veces absurda apariencia del presente pueda ser comprendida en el porvenir. En estos días, la fábula del "Flautista de Hamelin" parece resignificarse en la Argentina donde millones marcharon libremente (¿libremente?) a su suicidio al votar en contra de sus propios intereses. Fueron inducidos no ya por el metafórico flautista sino por la prédica lobotomizante de la corporación mediática.
Hoy ya no tenemos con nosotros a Juan Carlos Gené para que nos esclarezca con la luz y el dramatismo de su pensamiento acerca de los acontecimientos actuales. Pero acaso nos sirva releer su reflexión que en el libro incluí en la página 160, donde proyecta posibles medidas de rescate para el país que se hundía en 2000/1 y evalúa los resultados de las gestiones de gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner en el año 2011, cuando faltaba menos de un mes para que su arte y su sabiduría nos dejara definitivamente. Para quienes no quieran o no puedan leer esas párrafos del libro, los pego debajo del video.
De "Mi patria es el escenario" (pág. 160 y sigs.), textual de Juan Carlos Gené: Febrero
de 2002
Justicia social,
independencia económica, soberanía política
Quizá,
de las tres banderas tradicionales del peronismo, es hoy la soberanía la que
parece un concepto anacrónico en un mundo cuyas porosidades destrozan fronteras
geográficas, sistemas económicos y culturales, con la misma facilidad e
idéntica impunidad.
Sin embargo, creo hay un punto clave
donde los países marginales podemos apoyar el concepto de soberanía con
vigencia actual y es el relativo al
fortalecimiento del Estado como expresión política de la Nación. Precisamente
cuando los medios baten el parche del desprestigio del que llaman estado
benefactor, adjudicándole un carácter demasiado parecidoal caritativo (como si la seguridad social,
el pleno empleo, la salud, la educación, la vivienda y el retiro digno,
hubiesen dejado de ser derechos universales para devenir limosnas sólo
sustentables cuando algo sobra), creo debemos recuperar el concepto de estado
responsable. Ya que no sólo los nombrados son derechos reconocidos como tales
en más o menos todo el mundo, sino en nuestra Constitución.
Sólo que los preceptos
constitucionales se han reducido a palabras sin sentido, cuando simultáneamente
con la operación de incorporar tales derechos a la ley supuestamente
fundamental de l994, se procedía al desarme sistemático de todas las
estructuras del Estado Nacional que, de alguna manera pudiesen significar un
obstáculo al delirio privatizador que impuso la filosofía económica del
Proceso, que dejó esa herencia obligatoria para los sucesores democráticos.
Si en algo deberíamos y creo
podríamos, recuperar soberanía, es en comenzar a reconstruir el Estado como
expresión activa de esa soberanía.
El momento parece oportuno, porque
el país, al tocar el fondo de la catástrofe y comprobar que todo ha sido hecho
para el desmantelamiento de Estado, economía, tejido social, organizaciones
populares y personalidad cultural, despierta colectivamente de un sueño
inducido, para descubrir que hemos sido despojados hasta niveles inconcebibles.
En mi
opinión de simple ciudadano nada especializadoen cuestiones económicas y en tramas de poder, me parece que los
basamentos del despojo son dos: destrucción de todo el aparato productivo
propio y sostenimiento de un sistema de zona liberada para las aventuras del
capital financiero, con la correspondiente estimulación de la única fuente
posible de alimentaciónde un régimen
especulativo que sólo tiene la alternativa de endeudarse sin fin, para pagar
sin fin una deuda sin fin posible. Y como llave maestra, la privatización de
las empresas del Estado que, de la noche a la mañana, convirtieron mágicamente
suproverbial y pesadísimo déficit, en
rentabilidades sorprendentes (cuando no fueron vaciadasexpresamente por sus adquirentes, como en el
caso de Aerolíneas Argentinas –que, de paso sea dicho, no era deficitaria y fue
el ejemplo de una privatización escandalosa con per saltum de la SCJ y todo, como podemos decir
también de paso, quetampoco Gas del
Estado era deficitaria en el momento de su entrega...)
Por supuesto, dar marcha atrás en la
privatización de los empresas del Estado, resultaría un objetivo de máxima de
naturaleza quimérica, porque dependería de la fuerza de un Estado con el poder
necesario para enfrentar los intereses enormes que están en juego. Pero como se
trata de una de las piezas maestras del despojo, creo posibles correcciones
urgentes de las condiciones en que esas empresas desarrollan su actividad,
partiendo, con igual urgenciade la
construcción o reconstrucción de los entes
de control estatal, sobre las instituciones privatizadas: cánones e
impuestos que no se pagan,
inversiones
obligadas por contrato que no se cumplen, servicios públicos cada vez más
deficientes, quiebras y convocatorias de acreedores de empresas que,
desmintiendo las mitologías sobre la eficiencia del capital privado, fracasan y
reclaman el socorro del Estado o amenazan abandonar las concesiones junto con
los servicios.
Si bien en todas las empresas
privatizadas y en mayor o menor medida, tales desórdenes están a la orden del
día, es demasiado llamativo el caso de los ferrocarriles, ya sea urbanos o de
larga distancia, que le cuestan al Estado, en subsidios, cantidades que superan
en mucho el déficit que le significaban ser su propietario.
Es inevitable asociar el tema al más
general de la corrupción, pues no se trata en todo esto sino de corrupción,
abuso, incumplimiento de deberes de funcionarios, cuando no de complicidades
que en todos los casos, pueden y deben dar lugar a la acción pública.
Se da así la paradoja de que los entes controladores tiene que ser
controlados y la propuesta de quelas
organizaciones de derechos humanos junto con el Colegio de Abogados,
constituyan una Comisión Investigadora con apoyo internacional, parece
aceptable, posible y recomendable.
Naturalmente, existe un acceso al
parecer indispensable a toda posible acción recuperadora del poder del Estado,
y es la remoción de la actual Suprema Corte de Justicia y, en ese sentido, el
juicio político es el único camino institucional posible para lograrlo.
Multinacionales y bancos, que han
sido los beneficiarios escandalosos del último decenio de aplicación rabiosa de
las ortodoxia neoliberal globalizadora, deben terminar este monopolio de poder
que nos ha destruido y que ha llegado a la última rapiña con la incautación de
la totalidad del dinero argentino que antes ellos no lograron remitir al
exterior. No puede haber ajustes de tarifas de servicios públicos en dólares, y
menos orientadas por la inflación en USA y la presión popular debe insistir en
el impuesto a la exportación petrolera, del que se comenzó exigiendo rigiese
inmediatamente y del que cada día se habla menos.
El Banco Central debe regular y
controlar todas las operaciones de las entidades financieras que a esa
autoridad deben quedar subordinadas Y como hablamos de entidades financieras,
no podemos eludir el tema de las AFJP y de la necesidad del retorno al sistema
estatal de reparto, así como de la reimplantación de los aportes patronales,
que al ser eliminados para crear trabajo más flexiblemente, lograron, junto con
un aumento desesperante de la desocupación, otro semejante del déficit del
Estado.
Dos reformas impositivas son
indispensables: el impuesto único (modelo inglés) y coyuntural, a todas las
empresas privatizadas y el impuesto a las inversiones financieras no
productivas (que internacionalmente es conocido como Tasa Tobin). Y por
supuesto y definitivamente, la reforma impositiva debe hacer recaer seriamente
las mayores cargas sobre los que más tienen y terminar también y
definitivamente con la gran evasión.
La deuda pública, cuya ilegitimidad
ha sido ya ventilada en toda clase de foros internacionales y publicaciones
especializadas, fue además declarada fraudulenta en su mayor parte por un fallo
judicial. Sin embargo, la opinión pública no parece tomar conciencia de que se
trata de la estructura misma del robo a la Nación. La deuda ha
sido yapagada varias veces y el cambio
radical e inmediato de relación del Estado con los titulados acreedores forma
parte de una estrategia obligada de nuestra política internacional. Como la
negativa a entrar en el ALCA, y a toda respuesta de automática adhesión a la política
internacional de USA.
Creemos posible sustituir el financiamiento externo de
nuestras necesidades con el producto de la exportación orgánicamente
estructurada y orientada por el Estado y con legislación impositiva, todo ello
en un marco simultáneo y también urgente de sustitución y limitación de
importaciones.
Creemos que tal política podría reactivar seriamente
el mercado interno, crear fuentes de trabajo y equilibrar el inmenso déficit
social que agobia a las capas más sumergidas de la población.
De la reforma
política.
Todas
las medidas que creemos posibles, lo sonsi existe el Estado con el poder necesario para realizarlas. El quiebre
presente entre el pueblo y los partidos y dirigentes por los que aquel ya no se
siente representado, ha llevado la crisis a un punto muy grave. La movilización
popular permanente no encuentra hasta ahora una expresión política organizada;
el momento reviste la peligrosidad de las instancias aptas para las irrupciones
de mesianismos de derecha o de izquierda. Mucho más cuando la centrales del
poder siembran sobre Argentina alarmas que no se refieren al sufrimiento de un
pueblo
saqueado,
sino a los peligros del desorden, el caos y el populismo. Y tenemos ya la
suficiente experiencia para adivinar detrás de tales diagnósticos advertencias
sobre derivaciones graves de esta situación.
El Gobierno ha convocado a
elecciones, intenta achicar el costo de la política, reformar la constitución
y, en fin, cambiar formas que no hacen al fondo de la cuestión.
La movilización popular no debe
detenerse, pero es ella quien debe intentar detener el régimen del clientelismo
político, quien debe reclamar la revitalización de las economías regionales y
la conformación de nuevas organizaciones políticas, pese al brevísimo período
que nos separa ya de las elecciones (septiembre 2003). Pero si algo debe estar
claro es que el bipartidismo (peronismo-radicalismo) ha dejado de existir y
que, como se dice con exactitud, tenemos un sólo partido con dos alas derechas.
Para el peronismo, como memoria y vivencia de lucha por la justicia social y la
independencia económica y política del país, creemos debe quedar claro que, en
todo sentido, ha vuelto a regir el diagnóstico de Jauretche: “A barajar y a dar
de nuevo”.
Diciembre
de 2011
Al
releer este informe veo que una parte esencial de las políticas propuestas ha
sido llevada a cabo por las presidencias sucesivas de Néstor Kirchner y de
Cristina Fernández de Kirchner, incluso dando, en algunos aspectos, pasos más
abarcadores de lo que el documento está señalando."
No fue magia. ¿No? No, si por magia se entiende algo
sobrenatural, efecto fabuloso de algún poder no humano. Pero lo que produjo
Pepe Soriano cuando recitó un pasaje de El
inglés en el acto de presentación de mi libro Mi patria es el escenario – Biografía a dos voces de Juan Carlos Gené
fue un efecto que bien podríamos llamar fabuloso. Aunque a la vez fue
definitiva y vibrantemente humano; un momento teatral superlativo, de esos que
pocas veces ocurren en el escenario aunque la calidad artística sea inobjetable.
De esos que detienen el aliento de una platea entera y hacen pensar que la
perfección es posible. De esos que han dado origen a la frase “la magia del
teatro”, ya convertida en lugar común por el uso indiscriminado.
La sala 307 del Centro Cultural
Kirchner estaba llena el último 3 de noviembre y hasta había público de pie,
integrado por gente del circuito teatral, artistas que se formaron o trabajaron
con Gené y, como suele ocurrir en este tipo de eventos, familiares y amigos del
autor --la autora en este caso--, no necesariamente vinculados al palo de las
artes escénicas. Unos y otros, con seguridad, catalogables como público cautivo,
por su afinidad con el asunto del libro y con el personaje al que está
dedicado. Esa misma condición, el hecho de que la razón convocante fuera
claramente el homenaje y no la polémica, hacía que todo fuera más o menos
previsible. Todos íbamos a estar de acuerdo en honrar la memoria del hombre de
teatro muerto casi cuatro años atrás. Y esa ausencia de conflicto podía
orientar el acto hacia la solemnidad, la complacencia edulcorada o el aburrimiento.
Para eludir esos peligros, concebimos con Pablo Zunino, prologuista del libro y
conductor del encuentro, una dinámica que evitara la oratoria pomposa y se
apoyara más en las imágenes multimedia y en el diálogo con los panelistas, nada
menos que Verónica Oddó, la enorme actriz chilena, musa y compañera de vida del
homenajeado, y el igualmente prodigioso actor Pepe Soriano, amigo personal con
quien compartió Gené escenarios, pantallas y aventuras artísticas e ideológicas
a lo largo de varias décadas. Con los testimonios de esas dos figuras, pares
tan cercanos como ilustres de Juan Carlos Gené, la presentación del libro
tendría la naturalidad y el encanto de lo genuino. Y como si eso fuera poco,
Pepe entregaría un plus, recitando la Milonga
para mis muertes, pasaje de aquel espectáculo dramático musical que
escribió Gené, musicalizaron Rubén Verna y Oscar Cardozo Ocampo e interpretaron
Soriano y el Cuarteto Zupay en los primeros setentas.
El inglés toma como referencia temática las Invasiones Inglesas de
1806 y la heroica resistencia popular que logró la Reconquista, pero es un
claro alegato antiimperialista concebido y estrenado en tiempos signados por
los golpes de Estado militares en América Latina. Y en vísperas del que, en la
Argentina, entre 1976 y 1983, desataría el peor genocidio de nuestra historia. En
la obra, Soriano encarnaba a varios personajes. Uno de ellos es la Nación, “la formidable criatura que engendra la
indestructible parejaque forman el
Pueblo y la Tierra”, como el mismo Gené escribió en el prólogo de la
edición discográfica que se editó en 1983. Como alegoría de la Nación, el actor
cantaba y recitaba esa Milonga…,
acompañado por la guitarra de Mauricio Cardozo Ocampo. Los versos hablan del
destino de la Nación, obligada a morir una y otra vez a manos de la codicia
imperial pero dispuesta a resucitar otra tantas veces gracias a la conciencia y
el coraje del Pueblo.
Volver a poner en escena aquel
breve pero intensísimo momento dramático en la voz y la interpretación del
mismo Soriano, a más de cuarenta años de su estreno, me pareció un lujo que
excedía los posibles méritos del libro que presentaba. La generosidad de Pepe
al aceptar la idea colmaba con creces mis aspiraciones. Descartaba que un actor
de sus kilates haría con impecable profesionalismo ese brevísimo fragmento de
la obra. Pero no, lo que entregó fue más, muchísimo más que profesionalismo.
Cuando en la charla de los panelistas se mencionó El inglés, el conductor invitó a Soriano a que evocara las
circunstancias de aquel estreno. La respuesta pasó del relato anecdótico al
recitado casi sin solución de continuidad. Mientras refería el cómo y el cuándo
del país en el que, junto a Gené y a los Zupay, cabalgó el potro de aquella
aventura escénica, Pepe Soriano se fue poniendo de pie con un extraño fervor y,
sin que quienes lo mirábamos advirtiéramos la transición entre lo que contaba
la persona y lo que pasó a recitar el personaje, todos fuimos transportados a un territorio
poético inefable, que no puede describirse en este texto pero sí pudo
experimentarse en la sensibilidad y la vivencia física de todos los
espectadores. Con el acompañamiento de los acordes exquisitos de la guitarra de
María Millán, el actor, magnífico en sus nobles, vigorosos 85 años, empezó a
crecer, a vibrar y a transformar esos versos escritos hace décadas en un
alegato de insospechada vigencia. “Porque
mi historia, señores, es la historia del país, / cosas que el suelo ha sufrido,
cosas que con él sufrí. / Tierra contra el extranjero, extranjero contra tierra,
/ la tierra quiere su vida, los de afuera, su dinero…”, decía Pepe Soriano
y la sala, en silencio hechizado, tensaba una emoción que, al final, estalló en
un aplauso de pie mientras varios secaban sus ojos sin disimulo.
En el final del capítulo 8 del
libro que allí se presentaba, Juan Carlos Gené nos aproxima una posible
explicación de lo que intento describir. Dice allí de su amigo Pepe Soriano que
“ha sido siempre exigente con la
profesión,comprometido en su ejercicio
y fuera de él, con la justicia y la dignidad de los seres humanos. Ha sentido
siempre que el afecto de la gente le impone una devolución que nunca siente
haya sido cumplida. Y todo esto en un artista que ha llegado a todos los
confines de la profesión, desde el repertorio más sofisticado al circo, el
music-hall y la comedia musical, los personajes de raigambre popular que supo
crear para la televisión, el cine de varios países, la actividad gremial y
solidaria y su presencia siempre reconfortante en el medio.
¿De qué otra manera que a través
de esa formidable escuela de la experiencia actoral, podría haber interpretado
a diecisiete personajes distintos en un mismo espectáculo, como cuando con él y
el Cuarteto Zupay creamos El Inglés?
Tuvo que haber frecuentado a Molière y a Schiller, a Lope de Vega y a Brecht,
para crearen la televisión el
tiernísimo Don Berto, el jubilado marginado por sociedad y familia, tan
italiano como un enorme porcentaje de nuestras familias y tan cómico y trágico
como la misma realidad. Los ejemplos de su creatividad, de su corporalidad
absoluta, de su ser en el escenario, podrían multiplicarse por cifras enormes.”
Lo decía el amigo Juan Carlos
Gené pero, sobre todo, uno de los más sabios y exigentes hombres de teatro que
conoció la escena hispanohablante. El mismo que entendía el teatro con un
ritual asociado a lo sagrado, al misterio y a la trascendencia.
Y hoy, cuando el país está a
punto de vivir una jornada crucial que puede definir, una vez más, otra de sus
muertes o de sus resurrecciones, lo de
Pepe y su Milonga para mis muertes no
fue magia. Queda claro, fue teatro.
A amigos y amigas, a parientes, conocidos y desconocidos que leen esto y que detestan a Cristina, que consideran infumable a Scioli o que no se sienten representados por el peronismo, el kirchnerismo o cualquier "-ismo" en juego. A todas y todos les pido que este 22 de noviembre pongan en el sobre la voluntad de no renunciar a derechos que no teníamos en 2000/1 y que hoy hay que defender porque están en riesgo si gana Macri. ¡Qué digo, no están en riesgo sino que se perderán con seguridad porque así se ha comprometido el candidato con los sectores económicos que detentan el poder real! ¡Sólo basta con recordar afirmaciones del mismo Macri y/o de sus asesores económicos! Los salarios no se fijarán en paritarias libres, el dólar lo fijará el mercado, es decir las grandes empresas en detrimento de la industria nacional; cerrarán pymes y se perderán puestos de trabajo, la llamada inversión extranjera generará otra vez una deuda externa que someterá nuestra soberanía; volveremos a perder científicos que emigrarán o se irán a "lavar platos", la escuela pública y la salud pública perderán presupuesto porque, como bien dijo Macri "hay que bajar el gasto social"; será altamente improbable que se siga persiguiendo el trabajo esclavo cuando la posible "primera dama" sea a la vez quien regentea empresas que lo utilizan; será difícil seguir defendiendo los derechos a la libertad de género si Macri considera que los homosexuales son "enfermos"; difícilmente se respeten los derechos de la mujer si Macri considera que a las mujeres les gusta que les digan "qué lindo culo tenés, mamita"; la seguridad estará en manos de fuerzas que reprimieron con violencia inhumana a enfermos y médicos de un neuropsiquiátrico; la salud, en manos de quien redujo el presupuesto del Garrahan; la cultura, en manos de quien despidió músicos del Colón, cerró talleres gratuitos y centros culturales, o utilizó ámbitos como el Colón o el Teatro San Martín para eventos empresarios; los derechos humanos estarán en manos de quien vetó una ley para garantizar la prevención de esos derechos; y las arcas del Estado (de donde sale la financiación de todos esos derechos en riesgo) se vaciarán cuando, como prometió el mismo Macri, se le pague a Griesa y sus buitres, peso sobre peso, la deuda usurera y criminal que exigen, pago que se hará, ya lo han dicho él y sus secuaces, contrayendo más deuda. Por todo eso y muchísimo más que nuestra historia como país ya vivió pero que inexorablemente sería peor aún, les pido a todos que voten Scioli-Zannini. Insisto, no importa cuán grande sea la grieta que nos separa a quienes consideramos que lós doce años de kirchnerismo son lo mejor que nos pudo pasar a los argentinos y quienes, enfrente pero no en la antipatria, piensan que Cristina es una yegua o que Scioli es un incapaz. En esta instancia crucial es urgente unirnos para salvarnos. Con Macri sería demasiado tarde. Porque Macri no sería sino el gerente, el empleado del Departamento de Estado de los EEUU, como de distintos modos ya lo ha declarado. Y ahí sí, sólo habrá futuro para el 1 % mientras que ustedes y nosotros, los que odian y los que amamos a Cristina, los que confíamos y los que desconfían de Scioli, todos los que integramos el 99 % restante nos iremos a la lona. Por eso, ¡votemos a Scioli! No están en riesgo las preferencias partidarias o ideológicas, ¡está en riesgo la supervivencia del país!
Ediciones
Corregidor tiene el agrado de invitarlos a la presentación del libro de
OLGA
COSENTINO
"MI
PATRIA ES EL ESCENARIO -
BIOGRAFÍA
A DOS VOCES DE
JUAN
CARLOS GENÉ"
Los
esperamos el martes 3 de noviembre a las 19 en la Sala Federal del
Centro Cultural Kirchner, Sarmiento 151, CABA.
La autora
dialogará con la actriz Verónica Oddó, compañera de Gené en la vida y el teatro, y con
el actor Pepe Soriano, quien interpretará un fragmento de la obra “El inglés”
con acompañamiento musical de la guitarrista María Millán. La actriz Milagros Plaza Díaz leerá pasajes del libro. Conducirá el
periodista, psicoanalista y escritor Pablo Zunino
MI
PATRIA ES EL ESCENARIO. BIOGRAFÍA A DOS VOCES DE JUAN CARLOS GENÉ. Olga Cosentino. 978-950-05-3085-9. 208 págs.
15,5 x 22,5 cm. $220.
Hombre de
la escena en el más amplio sentido del término (actor, autor, director,
maestro, pensador, fundador de grupos teatrales, gestor cultural), Juan
Carlos Gené fue en vida y sigue siendo una personalidad inabarcable. Su
riqueza y complejidad artística y humana desborda cualquier pretensión
biográfica. Por eso mismo, todos y cada uno de los intentos orientados a
retener la huella de su trayectoria vital y artística terminan por ser, desde
el más modesto hasta el más enjundioso, tan insuficientes como necesarios.
En este
caso, la semblanza del autor de El herrero y el diablo o de Ulf
surge de un diálogo amistoso combinado con anécdotas, reseñas de
espectáculos, textos teóricos y confesionales, fotos, cartas y testimonios de
algunas personas de su círculo íntimo como sus hijos Hernán, Paula y Valeria,
o como la actriz Verónica Oddó, su musa y compañera en la escena y en la vida
durante sus últimos treinta años.
Repercusiones en Roma de la obra teatral del autor argentino
Por Ernesto Pérez ROMA, 4 (ANSA) - Un hermoso texto teatral del dramaturgo argentino Jorge Palant, que trata de temas como el perdón, el olvido y la venganza, "Madre sin pañuelo", tuvo un preestreno en Roma, en un teatro del activo Centro Cultural Artemisia. Luego de una premiere en Roma el 3 y el 4 de octubre, tendrá su estreno oficial, en concomitancia con la Expo de Milán, el 22 y 23 de octubre en el Spazio Mille de esa ciudad, para volver a Roma, a fin de mes, a un breve ciclo de representaciones. La historia de una madre que no se resigna a ver al asesino de su hija caminando impune por las calles de Buenos Aires y medita una venganza a través de un escritor, es interpretada por una veterana actriz italiana de cine, teatro y televisión, Lydia Biondi, y por el actor argentino, Fernando Cormick, residente hace 20 años en Italia. La traducción, literal pero adecuada a la musicalidad del idioma italiano, es de Daniela Tosco, mientras la dirección de Giovanni Morassutti evitó la congelación de la acción en la que hubiera podido caer este radiodrama confiado a solo dos voces, gracias a imágenes de película y letreros que explican a un público italiano el drama de los desaparecidos argentinos. La obra está ambientada en un despojado decorado de una humilde vivienda, con una mesa, dos sillas, un armario con partituras musicales y un sillón iluminado con una lámpara, que subraya la ausencia de un padre muerto de dolor. Allí una madre sin pañuelo, que no se resigna a la injusticia, se encuentra con un escritor, a quien le confía su amarga impotencia por la impunidad de la que goza el secuestrador, torturador y asesino de su hija. Incapaz de hacer justicia por su propia mano, la mujer encontrará por otros caminos la fuerza de vengar la muerte de su única hija. Lydia Biondi, salida de los grupitos de vanguardia romanos que hace 40 años renovaron completamente el teatro italiano, encarna con pasión y exacta mesura el difícil rol de una madre, vaciada de toda pasión que no sea la de vengar la muerte de su hija, su marido y de ella misma. A su lado, en lo que es fundamentalmente un simple rol interlocutor pero al que Palant ha confiado un monólogo de gran impacto dramático, se luce Fernando Cormick, también él activo en cine, teatro y televisión en una carrera que abarca ambas orillas del Atlántico. El joven Morassutti, que se formó en la escuela de excelentes profesores norteamericanos como Susan y John Strasberg y fue asistente de grandes nombres del cine y el teatro como Gus Van Sant y Juan Diego Puerta López, había dirigido a Biondi en "Sola in casa", de Dino Buzzati, representada en Roma y Nueva York. Con esta obra demuestra su particular don de avivar una escena claustrofóbica. Palant, psiquiatra además de dramaturgo, borda una original variante del tema de los desaparecidos y en apenas 45 minutos agota las posibilidades de un conflicto antiguo y universal. PN/MRZ 04/10/2015 18:26
HOY, DOMINGO 4 DE OCTUBRE, SE NOS FUE UN IMPRESCINDIBLE
La vida de Eduardo
Pavlovsky compartió siempre su itinerario con la del país. Fue una interacción
a veces polémica, siempre iluminadora de las alternancias y paradojas de
dictaduras y democracias, decadencia y florecimiento, realismo y vanguardia,
miseria y opulencia, complicidades y enfrentamientos que caracterizan a la Argentina desde la
segunda mitad del pasado siglo hasta acá.
En el repaso de los cruces entre su inicial vocación psicoanalítica, la
ruptura con la ortodoxia de la especialidad, el juvenil descubrimiento del
teatro tras una reveladora representación de Esperando a Godot, y el inmediato ingreso a una exitosa carrera
como actor y dramaturgo que continúa hoy con indeclinable vigor creativo, cada
una de esas instancias está profundamente implicada en las otras. Y al autor de
Rojos globos rojos le gusta destacar
que lo teatral le permitió ampliar y profundizar la mirada del psicoanálisis
sobre lo humano y lo político, hasta abarcar las multiplicidades de lo real.
Ejemplo de ello es el alarido humano y monstruoso a la vez que proyectan desde
sus obras personajes capaces de torturar y amar simultáneamente a sus víctimas.
El universo Pavlovsky incluye desde la carcajada hasta el horror.
(Fragmento del prólogo de Eduardo Pavlovsky: "Soy como un lobo, siempre voy por el borde", el libro de entrevistas con el autor de Potestad o Sólo brumas, que tuve el privilegio de escribir y publicar en Capital Intelectual, en 2008)